Las flores son amor

 
La semana pasada nos escapamos una semana a la playa. Aprovechamos que en Santa Cruz de Tenerife eran los Carnavales para permitirnos unas pequeñas vacaciones que estábamos necesitando. Así que esta semana la he iniciado con depresión post-vacacional.
 
Estaba pensando escribir un post contándoos el buen tiempo que hacía a pesar de que la época carnavalera suele caracterizarse por un tiempo más bien inestable. Pero no es cuestión de deprimirme más, porque hoy llueve, y yo la lluvia nunca la he llevado muy bien, aunque me encante el olor a tierra mojada que queda luego, o como crece la hierba después de un buen chaparrón, paradojas de la vida. Entonces he pensado que lo mejor para la depresión post vacacional son las flores.
 
Las flores son amor, y son alegría.
 
 
 
 
 
 
Hace años, cuando estuve viviendo en Holanda, en las navidades les traje a mi madre, a mi abuela, y a mis tías, bulbos de tulipán. Es una flor preciosa, y cuando mi madre me contó por teléfono, en primavera, que ya habían plantado los bulbos y que los tulipanes habían salido, me hizo una ilusión tremenda, como si en ese momento un trocito de mí pudiera viajar a verlas en el aroma de las flores.
 
Se hacía duro estar tan lejos de casa, así que entended la exageración de emociones.
 
 



Este tipo de flor no sé como se llama, que yo soy un poco inculta en lo que a flores se refiere. Pero me gustan las flores con colorido, y quería pintar flores alegres aunque desconozca su nombre.

 
Esta última la pinté para utilizarla de relleno, porque se me ocurrió que podría componer un estampado utilizando algunas indicaciones que encontré una vez en la red y que me sirvieron para entender muy por encima como hacer el patrón para un diseño de estampado.

Aquí los resultados de mi primera toma de contacto con el mundo del diseño de estampados. Estoy muy contenta con el resultado, así que pronto podréis tener algunos complementos con estas flores y estos estampados.





¿Qué os ha parecido el resultado?
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San Valentín, reflexiones y un descargable.

San Valentín es una celebración que siempre me ha sido ajena. No porque sea reacia a las celebraciones. Me encantan las fiestas navideñas y siempre procuro celebrar con mis padres sus respectivos días, y se que a ellos les hace ilusión. Son celebraciones que he vivido desde niña, de las que guardo bonitos recuerdos. Cuando llegaba el día de la madre o el día del padre siempre hacíamos manualidades chulísimas en la escuela como regalo, incluso cuando dejamos de hacerlas porque ya éramos “mayores”, yo seguí inventando y elaborando sus regalos con mis manitas por mi cuenta.
Sin embargo, según mi punto de vista, San Valentín no es una fiesta para niños, a pesar de que en Disney Chanel no lo consideren así. Los niños no deberían estarse preocupando por cuestiones como estar enamorado o tener pareja. Tal vez nuestros niños de hoy tengan esta celebración más presente gracias a la cantidad de estímulos que recibirán gracias a los medios y la publicidad. Sin embargo, para los niños de mi generación, lo normal es que esa fecha no tuviera ningún significado para nosotros.
Por si fuera poco, la mayor parte de mi vida adulta he estado soltera y he soportado estoicamente la presión social que eso supone. Si cualquier día normal recibimos miles de mensajes que nos harán pensar que el estado normal de la persona adulta es estar emparejada, el 14 de Febrero esta idea se multiplica. Es más, si ese día no te sientes triste y deprimida por no tener pareja es que no tienes corazón y eres demasiado dura y/o pasota. Seguro que muchas (y muchos) sabéis muy bien de que estoy hablando.
Si aun sintiéndote como pez en el agua con tu soltería, el día de San Valentín te sientes un bicho raro, si estás en un momento en que te gustaría tener pareja, puede ser un poco duro tanta proliferación de corazones, flores y demostraciones de amor por doquier. Sin embargo, a veces parecemos olvidar que el amor es mucho más que el amor de pareja (aunque muchos no opinaran igual). ¿No es amor lo que sientes por tus padres? ¿No es amor lo que sientes por tus hijos? ¿Y por esos amigos que se han convertido en parte de tu familia?
Así que hoy, día de San Valentín, y aunque esta celebración corresponda a los enamorados, voy a permitirme la licencia de desear un feliz día a todos aquellos que saben entregar su corazón aunque no tengan pareja, a quienes han aprendido a amarse a sí mismos y no necesitan tener pareja para sentirse seguros, y por supuesto, también a los enamorados que mantienen relaciones bonitas y enriquecedoras.
Y como el amor es para todos, os quiero regalar esta tarjetita de homenaje al amor, universal y con mayúsculas. Puede servir para tener un detalle no sólo con tu pareja, sino con cualquier otra persona que sea importante en tu vida. Sólo necesitas imprimir la imagen en cartulina, recortarla, doblarla, y escribir en ella un bonito mensaje.



Por último, contadme, ¿celebráis San Valentín? ¿Eres soltera/o y te sientes un bicho raro en días como este? En caso de celebrarlo, ¿cómo ha sido?
Si te ha gustado este post, si te has sentido identificado o si te ha hecho reflexionar, si crees que conoces a alguien a quien le pueda gustar, y si te ha gustado el regalito, ¡no olvides compartirlo!
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Novedades. Besos mágicos

La semana pasada publiqué en nuestra página de Facebook la última ilustración en la que estaba trabajando.

Con la celebración de San Valentín a la vuelta de la esquina, la inspiración llegó fácil, y tras algunos trazos confusos y muchas ideas fallidas, al fin llegué a un concepto que me gustó mucho.


Una vez listo el dibujo de línea, y mejorado digitalmente para conseguir una línea más definida y limpia, decidí hacer diferentes versiones jugando con los colores.


Estos fueron los resultados definitivos, los elegidos para elaborar una colección de complementos muy amorosa que estoy subiendo poco a poco a nuestras tiendas online de Etsy y Artesanio.

Nuevos modelos de colgantes cuadraros, con base 
de arcilla polimérica y con diferentes tipos de cordones.


Colgantes largos con cadena.



Pendientes ovalados


¿Qué te parecen nuestras novedades?


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Encargos Especiales. Retrato de Doña Julia


Ya tenía ganas de escribir este post para mostraros este trabajo tan especial y la pequeña historia que esconde.

Desde el principio fue un encargo con el que empaticé muchísimo y al terminar el post entenderéis porque.

El día 22 de Diciembre, durante nuestra participación en La Feria de la Noria, se acercó a nuestro puesto una chica y preguntó si sería posible realizar unas piezas de bisutería con el retrato de su tatarabuela. Mi respuesta, por supuesto, fue afirmativa. Aunque estábamos en fechas un poco estresantes y con poco tiempo, ya me organizaría en caso de que llegáramos a un acuerdo. Quedamos en que estaríamos en contacto para que me contara exactamente lo que quería y hablar de precios y demás.

Al cabo de unos días me escribió adjuntando la única foto que conserva de su tatarabuela y explicándome un poco lo que tenía pensado. En seguida llegamos a un acuerdo y me puse manos a la obra.


En sucesivos correos que nos enviamos me contó la ilusión que le hacía el proyecto y la historia de Doña Julia, mostrándome el fragmento de un libro en el que hablan de ella y de otras mujeres emprendedoras en la zona de Madrid norte.

Doña Julia fue una mujer pionera de su tiempo y una gran luchadora, de origen humilde que trabajó desde niña en el negocio de sus padres.

Tuvo un papel fundamental en todos los negocios que tuvo, y eso, siendo una mujer de finales del siglo XIX era, cuando menos, extraño.

Fue fundadora de la empresa de autobuses ahora conocida como Herederos de J. Colmenarejo, además de otros negocios, mientras traía al mundo a 16 hijos. ¡Qué mujer!

Me contaba también su tataranieta, que durante la guerra civil, uno de sus hijos ayudaba a nacionales y republicanos a huir a zona segura escondiéndolos en el maletero de algunos de los autobuses de la línea. A raíz de esto unos soldados nacionales, en un momento dado, lo buscaban para matarlo, pero Doña Julia logró salvar la vida de su hijo cuando impidió que los soldados entraran en la taberna donde estaba escondido. ¿Cómo lograría aquella mujer disuadir a los soldados? Imagino a una mujer fuerte y segura, a la vez que serena, tierna y lúcida, porque si los soldados no emplearon la fuerza en entrar a la taberna a cumplir su propósito, se me ocurre pensar que Doña Julia debió infundirles esa clase de respeto que nada tiene que ver con el miedo, la agresividad y la violencia.

Supongo que no será difícil de entender lo fácil que es empatizar con una persona que tenga una tatarabuela así. Aunque no he nacido en una mala época o un mal lugar para ser mujer, siempre me he sentido muy unida a ese tipo de mujer capaz de ir más allá de lo establecido, con iniciativa, personalidad, coraje y valor, que han sabido elegir su camino más allá de lo que correspondía a su condición. Para mí ha sido muy importante trabajar en este encargo sabiendo la historia de Doña Julia. Pasa de ser un trabajo cualquiera, a ser un trabajo para alguien especial, para una familia especial, retratando a alguien que ya parece que conoces.





Finalmente este fue el resultado del trabajo: cuatro piezas de bisutería, una para su abuela, otra para su madre, y la otras dos para sus dos tías.




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